Relato corto

Apariciones-fantasmales-tren

 

El tren fantasma

Esa tarde recién había discutido con Aron así que había decidido irme con mi madre al pueblo, vivía a unos kilómetros de la ciudad de peñasco, no quería regresar así que buscaría empleo y afortunadamente el pueblo contaba a diario con miles de turistas que llegaban a admirar una de las tantas minas de oro con las que el pueblo contaba. Desde que fue descubierta el gobierno se encargó de transformar esta impresionante mina en un museo así que todo el año llegaban turistas nacionales y extranjeros, además el pueblo contaba con varios restaurantes cerca del museo, la mayor parte del año el lugar era frio así que había preparado mi equipaje con ropa de invierno. Esa tarde le conté a mi madre lo sucedido con Aron y de mi plan de quedarme un tiempo a su lado y por fortuna uno de mis primos escuchó que estaba en busca de empleo y me comentó que una tienda nueva de regalos solicitaba a una joven para encargarse del lugar.

Esa tarde después de beber el café con mi madre me dirigí a la vieja estación, de inmediato me recibió un hombre robusto, con barba de candado y una sonrisa agradable:

–¿La puedo ayudar señorita? –pregunto el hombre con amabilidad.

–No. solo estoy dando una vuelta por este lugar—le dije.

–Claro, solo le aclaro que es una propiedad privada.

–Por supuesto que lo sé —Le dije. Yo solía jugar aquí con mis amigos de la infancia.

–Lo sé – me dijo, por años la observé.

–¿Lo conozco? –pregunté nerviosa.

–No lo creo tú eras una niña cuando te conocí, pero dime una cosa ¿te gustaría subirte a un tren esta noche?

–¿No se supone está cerrada la estación, usted me dijo que era propiedad privada?

–Si. Yo dije que es propiedad privada mas no que estuviese cerrada.

–¿Entonces sigue funcionando? —pregunté confundida.

–No por completo. Se están haciendo unas pruebas para el nuevo proyecto de bodas sobre el tren, ¿te gustaría acompañarnos esta noche?

–Por supuesto –agregué sin cuestionar más.

En eso la máquina con apenas tres vagones se iba acercando a la estación: un fabuloso tren que a cualquiera lo dejaría sin palabras: el humo que salía de la locomotora era rojo y cada vagón había sido pintado en color negro. En la parte superior de cada vagón había algunas mesas muy coloridas. Subimos y el comedor era impresionante: había un salón de baile un tanto reducido por el espacio, pero todo en su lugar, en el techo había tubos de plástico en forma de maceteros colgados de una forma inusual: al revés con la finalidad de que las flores del macetero adornaran el techo del salón obviamente plantas que no llegaban a crecer más de medio metro y por lo que pude observar todo era con método hidropónico. Alrededor había algunos candelabros rojos y por supuesto una sola mesa donde imaginé se sentaría la novia con el novio, el siguiente vagón estaba especialmente acondicionado para los empleados: un pequeño bar y una mini cocina. La locomotora conformaba el tercer vagón en eso comenzaron a llegar varias jóvenes de entre 30 y 35 años y pregunté al hombre quienes eran:

–son las jóvenes que están buscando esposo, como veras el mundo está conformado en los últimos años por mujeres así que todas estas damas vienen en busca de un esposo si tienen suerte lo encontraran aquí lo que cuenta es el bolsillo—agregó el hombre.

–¿Vienen a comprar un marido?

–Yo no exageraría tanto, solo vienen a buscar, no obligan a nadie en todo caso quien decide es el caballero.

–Ya entendí—agregué ¿Y dónde están los caballeros?

–En unos minutos van a llegar—dijo el hombre seguro de sus palabras.

 

Minutos más tarde todas las chicas estaban sentadas alrededor de la mesa del salón y en eso uno de los ingenieros anuncio la partida del tren en 5 minutos, fue entonces que llegaron unos 4 caballeros que también subieron al tren entonces comenzó a avanzar lentamente y una de las chicas comenzó a servir en unas copas en forma de flor un líquido extraño color púrpura bebieron y bebieron y así fue que los chicos se aparecieron en la sala subiendo a la mesa donde iban a elegir esposa cada uno.

Estaba sorprendida sin embargo, el hombre que me acompañaba me dijo que no temiera que eso era muy común en el tren, finalmente después de unas horas regresamos a la estación donde las mujeres bajaron en su mayoría alcoholizadas y solo cuatro de ellas con un marido en el brazo bajamos y el hombre me dijo que cuando quisiera me diera nuevamente una vuelta por la estación, era extraño yo quería regresar y al día siguiente hice todo lo posible por estar a la misma hora del día anterior pero sorpresa que me he llevé hoy: La vieja estación estaba abandonada y el hombre que encontré una tarde antes no lo volví a ver, regresé a casa de mi madre confundida y la cuestioné sobre la estación de trenes sólo me dijo que tenía más de diez años sin funcionar, desperté asustada otra vez era una de esas pesadillas que mi mente me jugaba…

(copyright)

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