Tormento desenfrenado

 

rosa-azul-en-un-libro.jpg

Debía saber que el amor fue y es mi enemigo para siempre, esa noche lo entendí no sentías más que grima por mí, una grima que a la larga finaliza como todo lo que no es veraz. Debí jugar con mis cartas y no entregarlas tan fácil a tus manos tibias y petardistas. Hace años que no he visto tu rostro tan lleno de melancolía al igual que el mío, empero, tus palabras son una maquinación hecha a la medida de cada víctima: Un juego desigual. El amor es un juego de dos, un juego sucio que todos deberíamos jugar a la perfección, yo aposté todo lo que poseía: Un corazón tonto y lo perdí, no tenía más que ofrecerte, pero si un intenso dolor. Un día me regalaste un jazmín y todavía lo conservo esperando no olvidarme de ti. Una tarde te regalé un poema que escribí para ti y aseguraste que la poesía era aburrida y sin sentido, rompiste la hoja sin piedad incluso, con todo lo que sucedió yo conservo ese poema en mi mente nunca lo he olvidado y cada vez que lo recuerdo tu rostro viene a mi mente a traerme un dulce dolor y tormento, al menos entendí que los poemas no son para todos, pero si para aquellos que entienden su propia alma y su propio corazón.

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s