Cobijo

ανθρωπος

En aquel entonces tu mente era tan endeble, padecías una clase de enfermedad que se llamaba tormento a causa del desamor.

Era tan fácil embrollar el amor con la desventura porque si alguien te ofrecía un fragmento tú creías que era el amor.

Tu vida estaba sobre un hilo magro a punto de dividirse.

Recuerdo esa mañana que habías decidido poner desenlace a tu suplicio, tenías un designio: Evaporarte en el desvarío, al menos en esa postura el mundo no te deterioraría más, porque a los que desvarían se les cataloga como personas desadaptadas y porque la gente enajenada vive en su realidad…

Y entonces tuvo lugar la magia en tu vida: vino un ángel y te apartó de tu mundo, te cuidó, te rodeo en sus alas blancas y alivio a tu espíritu, gracias a eso ya no yaces sobre el magro hilo que en el fondo era lo suficientemente largo como para hilar un puente donde ahora sigues tu dirección… 

 

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