Un crisantemo y un adiós

Crisantemo

Yacía sentada en la cama de mi lóbrega habitación, inmersa en mis pensamientos equívocos, no me di cuenta de que hiciste tu maleta y te fuiste sin decir adiós.
Tuvimos una pelea estremecedora que llevamos al borde de la locura, yo me fui a la habitación, sin ánimo alguno de verte.
Y ahora en mis pensamientos yace tu delicado cuerpo tendido sobre la vieja cama de madera. Una cama que todavía está colmada de alusiones y peleas turbadoras.
Ayer se cumplieron 5 años de tu ausencia, he permanecido cada noche en esta habitación lóbrega esperándote,
con la mirada extraviada y sin querer dejarte marchar de mis pensamientos, tampoco te di las gracias por el crisantemo que dejaste sobre la mesa y que todavía conservo, una flor seca entre mis libros.

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